Cuando nace una radio

Texto: Blanca Cruz*
Fotografías: Daniela Parra

Cuando nace una radio , nace una historia. Es como si naciera un ojo de agua desde donde brota la palabra; una palabra que viaja por el viento para llegar a los corazones de la gente que habita ese territorio, a los corazones de sus niñas, sus mujeres, sus jóvenes, de las abuelas y abuelos, pero también al corazón mismo de este territorio. 

Cuando nace una radio, nace un sueño. Es como una semilla que ha logrado germinar y ahora se asoman sus dos primeras hojitas al sol. Nace una escuela donde todas las personas que así lo elijan, se podrán formar como comunicadores, como artesanos de la palabra y del sonido. 

Si al árbol se le pide permiso para derribarlo, cuando una radio nace se le pide permiso al viento, al aire y al cielo, que en su inmensidad nos permite transmitir, nos permite que viaje la palabra a través de las ondas sonoras.

Por ello en este día deseamos que cada joven, mujer, niña, niño, abuela y abuelo que se acerque a la radio, lo haga desde este permiso al viento, y así vaya descubriendo que no es su palabra aislada la que sale, sino la palabra de vida, la sabiduría del universo. Es la palabra que armoniza, la que despierta, la que abraza, la que te sacude para decir: “espera, ¿qué es lo que estamos haciendo?” Rectifiquemos desde el respeto, desde la fuerza del diálogo, desde esa ternura tan propia de los pueblos originarios de México. 

Cuando nace una radio, una comunidad se ha dado un regalo. Uno de los regalos más grandes que una comunidad se puede dar. Es como un hilo de lana de colores listo y disponible para ser tejido entre todas, entre todos.

Cuando nace una radio, es como si naciera una fábrica de sueños, porque ahí, en esa cabina que esta mañana las Nanas han sahumado y abierto el permiso para que desde ahí se emita la palabra de los 7 barrios de Pichátaro, se podrá crear magia con los ingredientes de la vida: la palabra, la música, los sonidos de este territorio, de las múltiples voces de aquí y de allá también. Todo eso se mezclará como la mujer mezcla los ingredientes en el fogón. La sazón la pone el corazón, esa intención con la que quieres hacer las cosas.

Cuando nace una radio, nace una responsabilidad: la de regar esa plantita con la participación de todas y todos, la de los 7 barrios que acercarán el agua, el abono que requiera para mantenerla con vida, para que crezca grande y frondosa. 

La responsabilidad es de todas y todos: autoridades, comuneros, jóvenes. Es de cada persona presente en la cabina, en el cabildo o gobierno comunitario y, sobre todo, de cada persona que forma parte de la comunidad.

Que sea la radio esa herramienta, ese espacio donde se hagan escuchar esos sonidos, esas reflexiones, esas voces de la naturaleza que a veces por tanto “ruido” en nuestras vidas ya no escuchamos. 

Que viva, que viva por mucho tiempo. Que sirva a su comunidad, que la haga crecer. Que la mantenga viva. Que ayude a mantener el amor a la vida libre y sencilla, a la vida florida, al buen vivir de los 7 barrios de Pichátaro.  

Cuando nace una radio, nace la esperanza. En un Michoacán, en un México, en un mundo que se dice en guerra, en violencia, una radio es como ver nacer una flor. Es dar cuenta de que es un mundo distinto el que somos capaces de construir, un mundo de colores.

*El texto fue escrito en mayo 2018 para la inauguración de la radio comunitaria e indígena “Iumu Tsimani Uandakuecha” (La voz de los 7 barrios) de San Francisco Pichátaro, Michoacán. Hoy, en el Día Mundial de la Radio, queremos compartirlo en honor a todas las radios comunitarias, indígenas, campesinas, originarias, rurales, barriales. Celebramos la radio como una maravillosa herramienta de comunicación, celebramos el aire por el que pueden viajar las ondas sonoras, celebramos a las y los radialistas, celebramos a cada comunidad y Pueblo que hace vida todos los días acompañada por una radio.

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2 comentarios

  1. Maravilloso texto. Soy de Colombia y puedo darles fe de lo valioso que son para las comunidades la radio, en especial si es participativa, comunitaria, ciudadana. Sigan adelante.

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    1. Muchas gracias Martha. ¡Saludos hasta Colombia!

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