Por: Yeni Jazmín Lara Gil, Aarón Facundo Juárez y Brenda Bojórquez López1

FOTOS: Naxwin Jot, Contraespacios.org y Afroaventura Tours.
En los lugares donde la vida comunitaria se entrelaza con la defensa del territorio, la investigación aplicada se convierte en una herramienta para comprender la realidad desde la experiencia y la generación de respuestas colectivas ante desafíos cotidianos. En contextos rurales, indígenas y afromexicanos, estos procesos adquieren especial relevancia al articular saberes locales, prácticas organizativas y tecnológicas que, al apropiarse, contribuyen a la generación de información útil para la toma de decisiones comunitarias y para el cuidado de la vida.
Bajo este horizonte, el reconocimiento del territorio desde una visión de la gestión comunitaria del riesgo permite a las comunidades comprender, anticipar y enfrentar amenazas socioambientales desde sus propias formas organizativas. Esto, más allá de una mirada centrada en la respuesta a desastres, implica la observación cotidiana del entorno, la recuperación de memorias sobre eventos pasados, la identificación colectiva de vulnerabilidades y la construcción de acuerdos para prevenir y responder oportunamente. Integrar herramientas tecnológicas y cartográficas a estos procesos permite hacer visibles riesgos que antes permanecían dispersos, facilitar la comunicación ante emergencias y generar insumos para la acción colectiva.
En este marco, durante 2025 se realizó una experiencia formativa orientada al fortalecimiento de capacidades en cartografía digital y gestión comunitaria del riesgo de desastres, promovida por el Grupo Transdisciplinario Afroaventura Tours, un colectivo comunitario de la Costa Chica de Guerrero que impulsa iniciativas de turismo comunitario, educación territorial y fortalecimiento de la identidad afromexicana. Durante 2024-2025, como parte del Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación Aplicada del Centro de Investigación en Tecnologías y Saberes Comunitarios (CITSAC), este colectivo desarrolló un trabajo de investigación que tuvo como uno de sus principales resultados la creación de la Escuela Popular Afrocosteña, una iniciativa formativa pensada desde y para el territorio afrocosteño.

A esta iniciativa, impulsada en conjunto con COMULAB de CentroGeo y Contraespacios.org y como parte del proyecto SÉ JAGUAR: Fortalecimiento de las Juventudes Afromexicanas como Guardianes del Clima, el cual se integra a el fondo Resurge Guerrero del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para fortalecer comunidades afectadas por el Huracán Otis y Jonh, se sumó el CITSAC como aliado para acercar estas herramientas a colectivos que desarrollan proyectos de investigación aplicada en sus territorios.
Este interés se sustenta en la relevancia de la cartografía comunitaria como medio para traducir observaciones, problemáticas y hallazgos en representaciones visuales que hacen explícitos datos, facilitan la comprensión colectiva del territorio y permiten dimensionar información que, de otro modo, permanecería dispersa o poco accesible.


Aunque la propuesta surgió inicialmente para fortalecer el trabajo de Afroaventura Tours en la Costa Chica de Guerrero, la Escuela Popular Afrocosteña amplió su convocatoria a otros colectivos interesados, lo que ha permitido la participación de organizaciones de otras regiones como fue el caso de Naxwin Jot, un grupo de jóvenes interesados en la recuperación de las tradiciones culturales de la comunidad de Santa María Nativitas Coatlán, Oaxaca, quienes también desarrollaron un trabajo de investigación aplicada acompañado por el CITSAC.
En este contexto, la experiencia de Yeni Jazmín Lara Gil y Aarón Facundo Juárez, integrantes de Naxwin Jot, permite comprender cómo estas herramientas cobran sentido cuando se integran a procesos comunitarios concretos:
Para nosotros fue una experiencia agradable y llena de conocimientos, ya que el curso de Monitoreo Ambiental y Gestión Comunitaria del Riesgo nos dio la oportunidad de comprender mejor las diferentes necesidades de cada comunidad y, sobre todo, que la preocupación por los territorios es real y latente; que no somos los únicos que buscamos aprender a prevenir o saber cómo actuar ante un desastre natural, como el hecho de tener un plan de contingencia o el monitoreo periódico de fenómenos como los movimientos tectónicos, el clima, los niveles de agua e incluso la observación de la vida silvestre que reacciona ante los cambios.


El uso de herramientas como Orux Maps resultó ser una app muy fácil de trabajar y con datos más precisos que cualquier persona de la comunidad puede instalar y hacer uso de ella. Poder involucrar a los jóvenes y mostrarles una herramienta que puedan usar no solo para la gestión del riesgo, sino también para cuestiones culturales como mapear zonas sagradas, zonas botánicas o incluso utilizarla para la delimitación territorial de la comunidad.
En nuestro caso, y como primer ejercicio, trazamos en color rojo la distancia que tiene un socavón que hay en la comunidad y, en amarillo, los accesos principales de la comunidad. Asimismo, en color azul se delimitó el perímetro del territorio comunal, como se muestra en las siguientes imágenes.

Posteriormente, el utilizar QGIS nos ayudó a generar y visualizar las cartas topográficas (trasladadas desde INEGI y el Atlas Nacional del Riesgo) para interpretarlas y tratar de aproximarnos a una de las causas del socavón. Este mapeo, que aparentemente son líneas curvas, nos muestra puntos importantes como las zonas planas y las zonas de colinas; esto nos permitió visualizar y trazar con líneas delgadas rojas las posibles rutas de desviación del agua pluvial, la cual es la principal causa del socavón.
La línea negra representa el hundimiento y su avance principal; la línea roja gruesa representa un agrietamiento que pasa a la orilla de la comunidad; y la parte verde corresponde a la zona poblada.

Con el mapa anterior nos damos cuenta del riesgo que implica el socavón para la comunidad y su progreso constante, así como de la importancia de generar acciones para prevenir futuros accidentes.
Posteriormente, al utilizar la aplicación Google Earth pudimos notar, a través de las imágenes satelitales, la afectación real del área siniestrada y con mayor riesgo para las viviendas cercanas, como se muestra en las siguientes imágenes.

La línea roja es el acceso principal a la comunidad y la línea amarilla señala la zona de riesgo.

En conclusión, estamos satisfechos y muy emocionados de poder transmitir estos conocimientos a la comunidad y a las nuevas generaciones. También estamos muy agradecidos de haber conocido al CITSAC, porque en 2022 fuimos seleccionados en su convocatoria del Programa de Investigación Aplicada y, a partir de ahí, hemos estado en contacto con otras experiencias comunitarias de las que hemos aprendido mutuamente.
Experiencias como estas evidencian la importancia de que las herramientas tecnológicas no permanezcan en espacios técnicos o especializados, sino que circulen entre comunidades que enfrentan problemáticas similares. Cuando aplicaciones como Orux Maps, QGIS o Google Earth se ponen al servicio de los procesos comunitarios, se transforman en instrumentos para fortalecer la organización, la toma de decisiones y la defensa del territorio. Compartir estas herramientas no solo amplía conocimientos, sino que también multiplica capacidades locales, fomenta la participación de jóvenes y abre posibilidades para que cada comunidad adapte el mapeo a sus propias necesidades culturales, ambientales y territoriales.
- Yeni Jazmín Lara Gil y Aarón Facundo Juárez forman parte del colectivo Naxwin Jot.
Brenda Bojórquez es coordinadora operativa del Centro de Investigación en Tecnologías y Saberes Comunitarios (CITSAC).
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