Reflexiones y vivencias del Laboratorio de la de la Fuerza Interterritorial de la Comunicación y el Tercer Festival JUNTANZA en Quito, Ecuador
Por: Thania Marreros1

Fotos: CORAPE y Thania Marreros
En tiempos de IA, fake news, extractivismos, capitalismo, discursos de odio, militarización e interminables violencias, seguimos sembrando. En este contexto, la comunicación comunitaria pone al centro el sentido de colectividad, territorio, paz y vida en nuestra América. Aquí plantamos sueños comunes y cultivamos procesos para construir otras realidades posibles. Seguimos floreciendo gracias a la suma de nuestras voces, posicionamientos y, sobre todo, de nuestras voluntades, porque creemos firmemente en el poder de hacer en comunidad, horizontalidad y reciprocidad.
En estos tiempos de disputa física y virtual, tenemos la certeza de que encontrarnos para compartir es un acto político, rebelde y resiliente. Por esta razón, me sumé como parte de REDES A.C. al Laboratorio de la Fuerza Interterritorial de la Comunicación (FIC), un proceso para (Re) imaginar la Comunicación del Siglo XXII. Aunque el año 2101 pareciera lejano, la verdad es que está más cerca de lo que pensamos y, por ello, nos estamos preparando.
Bueno, muy probablemente para entonces yo esté en ese otro plano, como todx mortal, pero lo poderoso de reimaginar el próximo siglo es que nosotrxs somos capaces de transformar la realidad venidera, guardando y transmitiendo el camino de la comunicación comunitaria que hemos construido y transitado, y por el cual nuestros territorios aún florecen. Este es el llamado que nos convocó desde DW Akademie y la Coordinadora de Medios Comunitarios Populares y Educativos del Ecuador (CORAPE).




Quienes nos sumamos para formar parte de la FIC nos convertimos en sus agentes y agentas. Sí, agentes, del latín agens, que significa «el o la que actúa», ya que es una misión especial que siempre requiere el hacer, antes que el decir. Y haciendo es que nos reunimos en la cordillera de los Andes en marzo de 2026, donde representantes de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, México y Perú conformamos la interterritorialidad de esta fuerza.
Por décadas, el simbolismo de las fronteras nos ha limitado, controlado y encapsulado en pensamientos sistemáticos que siempre buscan mantenernos aisladxs, pero cruzar física y simbólicamente esas fronteras para encontrarnos, nos ha hecho más fuertes. Conocerles en persona, escuchar cada una de sus luchas, problemáticas y amenazas me erizó la piel; pero escucharles hablar de sus proyectos, actividades y sueños compartidos definitivamente llenó de gozo mi corazón.
Fue así que, durante nuestra ronda de presentaciones, reafirmé que, a pesar del aumento de la automatización de los trabajos, nuestra labor comunicacional representa un compromiso con la vida comunitaria en todas sus extensiones. No es que estemos peleadxs con la tecnología, de hecho, fue uno de los ejes que trabajamos, reflexionamos y compartimos. Creemos en horizontes posibles que aseguren la soberanía tecnológica, que respeten los bienes comunes y los modos de vida de cada territorio.

Esta misión, que inició a través de espacios virtuales de diciembre de 2025 a marzo de 2026, nos permitió reafirmar la tecnología como un bien común, del que las comunidades debemos ser parte para democratizar, mediar y transparentar su uso. Esta reflexión, abordada dentro del enfoque sociotécnico — soberanía tecnológica + inteligencia artificial + alfabetización mediática informacional—, nos permitió conocer proyectos que transitarán al siglo XXII.
Personalmente, disfruto mucho compartir espacios de formación con niñeces y juventudes; su energía, lenguajes y formas de comunicar son creativas y capaces de transformar entornos. Por ello, uno de los proyectos con los que conecté en este enfoque fue la Mochila Cibersegura, una herramienta colorida, animada y creativa desarrollada por CEPRA para contrarrestar los peligros digitales en las niñeces (su portada, con un capibara, es realmente bonita).

Si bien es un proyecto que nació en Bolivia, con base en la currícula escolar de dicho territorio, lo maravilloso de este laboratorio FIC es la metodología del prototipo, una especie de guía para implementar los proyectos compartidos en otros contextos. La magia ocurrió durante el segundo día de encuentro, cuando creamos una hoja de ruta para los proyectos reunidos; esta respondió a qué, con qué, con quiénes y cómo, por cada iniciativa.
Como agentes, nuestra misión fue analizar, reflexionar y armar una propuesta replicable y viable. Mi parte favorita fue la lúdica: el momento en que llevamos el prototipo a una maqueta, donde nuestra creatividad se puso a prueba. Con colores, estambre, palillos, stickers y muchos otros elementos, creamos propuestas visuales para presentar el proceso.




En esta misma línea, nuestro diálogo, reflexión y compartencia durante el enfoque comunicacional / periodístico — medios + organizaciones, alianzas para incidir desde los territorios—, se centró en las formas de comunicación de y entre las niñeces. Desde la Escuela Audiovisual Voces del Pato, en Colombia, hasta las radiocartas y videocartas en México, dialogamos con mucha energía y entusiasmo sobre la total viabilidad para replicar estos procesos en otras geografías.
Tanto fue el interés común que se propuso fusionar el formato de radiocarta y videocarta en un mismo prototipo. Nuestra compañera Jorlenys de Lanceros Digitales, con sede en Puyo, Ecuador, presentó la propuesta trabajada por su equipo. Ver su rostro emocionado y escucharle hablar desde el interés por llevar estas iniciativas a su territorio, me emocionó mucho.
“Quiero llevar esto al Puyo; sé que a las niñas y los niños les gustaría mucho contarnos el territorio a través de la radio y las cámaras. Pero también guardar los saberes de los taitas.”
Jorlenys Calé, Lanceros Digitales

Esta es la esencia de la FIC: permitirnos conectar para seguir siendo guardianas y guardianes de la diversidad de culturas, identidades, saberes y memorias a través de nuestra labor comunicativa. Porque sí, nuestra comunicación está protagonizada por niñas, niños, juventudes, mujeres, comunidades afrodescendientes, indígenas, campesinas, rurales, pero también urbanas y diversas.
En este tour de experiencias conocí a Radio la Niña en Guatemala, Muy Waso en Bolivia, SERVINDI en Perú, PULSAR en Brasil o Voces Afro en Ecuador, por mencionar algunas. Procesos que nos motivan a incidir desde el enfoque político — marcos reguladores y derecho a la comunicación—, además de ser la base para replantear y re imaginar una comunicación que se sostiene en el tiempo.
Desde el enfoque estratégico — modelos de sostenibilidad / viabilidad—, reconocimos que es un gran reto asegurar la permanencia de nuestras iniciativas, ya que el modelo económico capitalista nos empuja a parar cuando no se tienen los fondos monetarios suficientes. Sin embargo, los pueblos nos han enseñado otras formas de sostener, desde la mano vuelta.
En el objetivo de lograr que nuestros proyectos permanezcan y lleguen a otros territorios hermanos, a más compañeros y compañeras de lucha y, como lo he venido compartiendo, al siguiente siglo, seguro te preguntarás: ¿cómo lo van a lograr? Aquí es donde suceden las ideas creativas, propositivas e incluso algunas que parecieran bastante locas: desde llevar los proyectos a fanzines, espacios de consejería, manuales, guías, hasta convertirlos en una línea telefónica de ayuda, videojuegos, tutoriales audiovisuales y mapas interactivos digitales, por compartir algunos.
Con esto quiero decir que estamos en el inicio de esta misión; estamos reimaginando, proponiendo y conectando, porque lo que nos ha dado este encuentro presencial es mucho: ideas originales, trabajo conjunto, intercambio de saberes, proyectos y una red de Fuerza Interterritorial de la Comunicación.
Y seguimos la aventura. Con el acompañamiento cálido de Santi, Belén y todo el equipo CORAPE, llevamos a la práctica otra idea locochona: un escape room. Para seguir abonando al Laboratorio, a la misión y la Fuerza, sumamos ideas para construir y acondicionar un espacio para el juego de escape; una dinámica lúdica que se dividió en cuatro salas temáticas con los enfoques dialogados en nuestros espacios de encuentro.

La JUNTANZA: El poder de seguir cruzando fronteras
Llevamos nuestro juego de escape al Tercer Festival JUNTANZA por la comunicación desde Nuestra América, con sede en el Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL). En un ambiente de colectividad, reconocimiento de los trayectos, retos y logros, se armó la fiesta comunicacional. La inauguración fue un momento donde las emociones y sentimientos se explayaron por toda mi cuerpa. El estar ahí me hizo voltear a mirar mi camino en la comunicación comunitaria: realmente cada decisión y cada paso en mi vida han cimentado mis convicciones y me han llevado espacios tan gozosos como este, junto a tantas personas que admiro, quiero y me inspiran a seguir construyendo.
En este espacio, lleno de energía, ritmos, sabores y voces latinoamericanas, logramos sumar al diálogo desde una metodología lúdica. El escape room es un juego de aventura físico y mental que consistió en encerrar a un grupo de personas por sala, simultáneamente, todas con muy poca luz y la compañía de un par de agentes de la FIC. Para lograr salir, tocó resolver acertijos, descifrar códigos y encontrar pistas para completar una misión; sí, la misma que el resto de agentes, pero a contrarreloj. A mí me tocó acompañar a uno de los grupos y fue increíble porque fuimos un equipo de chicas: desde Cuba, Argentina, Ecuador y yo, una agente mexicana. Todas con ideas, propuestas y sueños sentidos en territorio, pero cada una con problemáticas diversas que, como siempre, pone el foco en los grupos de poder económico y político.


¡Qué divertido fue llevar estos temas tan densos a una sala de juego! No todo debe ser puesto en medio del dolor y la desesperanza, porque aún ahí existe dignidad, colectividad y fuerza. En una analogía, logramos escapar de cada sala con trabajo en equipo, suma de ideas y un horizonte compartido. Creo que así es en la vida y la defensa del territorio: aún en los momentos más oscuros, no estamos solxs.
Fuimos más de 50 participantes quienes recorrimos el escape room. Luego de repetir el juego en tres momentos a lo largo de la JUNTANZA, cada reflexión aportada fue valiosa para continuar en lo que nos apasiona, nos cuestiona y nos reta a seguir: la comunicación comunitaria.
Durante este espacio también estuvimos conectando, conversando e intercambiando experiencias. Desde Radio Lio, nos invitaron a una charla entre chavxs; así que, junto a mi compatriota y compañera, Saraí, de Radio Tsinaka; Angy, de Radio Ilumán, y Jorlenys, nos lanzamos a echar el chismecito a la cabina. Disfruté mucho compartir sobre nuestra forma de hacer Canto de Cenzontles (ahí también ando sembrando). Conocer nuestros procesos como jóvenes y compromiso con la radio, abonó a mi esperanza, la que no cesa, pero sí se cuestiona.

Aquí, cada aporte conforma el sustento de nuestro trabajo. Desde la comunicación comunitaria, indígena, popular, alternativa, feminista y ciudadana, tenemos muchos retos novedosos que se suman a la lista; a su vez, muchas voluntades que incidimos, replanteamos, proponemos y construimos con justicia y libertad. El Laboratorio y la JUNTANZA son procesos clave que lo demuestran, porque no se trata de reforzar un discurso, sino de actuar en torno a él.
Después de bellas vivencias compartidas, nos reunimos para cerrar estos espacios entre música, fiesta, apapacho y resignificación, bajo el sol del equinoccio en la Mitad del Mundo. Fue muy significativo vernos como un movimiento vivo, colectivo y vigente de comunicación, rechazando toda forma de extractivismo y violencias. Confiamos en seguir floreciendo hasta que la última gota de agua se acabe.



- Thania Marreros es egresada de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla BUAP. Activista ambiental desde 2020, tras el levantamiento social de Tecoltemic, Puebla su comunidad de origen. Miembro de la Unión de Ejidos y Comunidades en Defensa de la Tierra, el Agua y la Vida, Acolhua.
Desde 2021 participa en proyectos comunicativos con enfoque en defensa del territorio (periodismo, radio y cine comunitario) y es parte de proyectos colaborativos de autogestión del territorio en colaboración con organización civiles y académicas; así como procesos de formación audiovisual con infancias en la Sierra Norte de Puebla.
Desde el año 2024, forma parte del área de Contenidos Propios de REDES A.C. ↩︎

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